No quiero tenerle miedo al Coronavirus

En estos tiempos de coronavirus hay un elemento latente que nos está tocado a todo el mundo por igual: Y ese es el miedo.

En la era del “vence tus miedos y consigue lo que quieras” y “el Ibex35 se ha desplomado 100 puntos” al mismo tiempo. Porque sí, explotar el miedo es muy fructífero a nivel cultural. A algunxs les conviene obviarlo, y a otrxs les conviene avivarlo.

Y claro, en todos los libros y manuales del mundo mundial se dice que la única manera de superar un miedo es afrontándolo. ¿Pero cómo afrontar el Coronavirus? No tiene principio, no tiene final, es algo que nos está afectando a toda la población y no hay manera de superarlo porque todavía no se ha ido, ni se irá hasta que haya una vacuna. Y los mejores pronósticos auguran muchos meses por delante por lo que no nos queda otra que convivir con él. Sabiendo que no hay nada que superar. Lo único que podemos hacer es estar ahí, y de eso se trata. Eso es exactamente, enfrentar el miedo. Seguir con nuestras vidas, hacia donde queramos ir. Con el miedo al lado, fastidiando.

Hay días en los que me he despertado con un nudo en el pecho. Un nudo muy grande que encogía todo mi ser y no me dejaba concentrarme en el trabajo, ni en el ejercicio, ni en hacerme la comida … bueno esto no es exactamente así. Porque sí que he trabajado, y he hecho ejercicio, y me he hecho la comida. Pero lo he tenido que hacer sintiéndome muy incómoda, a contracorriente, tirando de mi ser de alguna manera. Teniendo que hacer un gran esfuerzo para tirar de mi ser. Porque había una fuerza que se había instalado en el centro de mi pecho y tiraba para dentro intensamente, por lo que toda mi energía estaba ahí concentrada y no me quedaba mucha más para todo lo demás. Así que hacer esas labores tan rutinarias me resultaba bastante más costoso de lo habitual.

Siempre he envidiado a las personas que no tienen miedo o que son capaces de funcionar a pesar de él. Me pregunto si lo sienten menos fuerte. O si lo sienten igual de intenso que yo pero tienen más fuerza. Dentro de su ser tienen fuerza de sobra para seguir tirando del cuerpo, seguir tirando de la mente, seguir funcionando en el mundo. O simplemente son más optimistas que yo y minusvaloran las consecuencias negativas que puedan resultar en la vida. Se centran en todo lo bueno que puede pasar.

Hasta donde yo sé la teoría dice que el miedo no se va antes de realizar la acción que es fuente de nuestro temor. Que tenemos que actuar a pesar del miedo, sintiéndolo ahí con nosotras, sacando recursos del fondo de nuestro alma para seguir adelante. Y tirar, y aguantar ahí, y seguir tirando, sintiéndolo, y seguir tirando y aguantando ahí (a pasitos pequeños mejor, este es mi consejo personal) tirando y aguantando y, esto es muy importante, estando convencidas de que pase lo que pase, podremos con ello. Podremos con las consecuencias.

Puede pasar que a veces el miedo sean tan intenso que estemos bloqueadas. Yo os juro que a veces he sentido tal nivel de miedo que mi mente, mi cuerpo, estaban paralizados. En esas ocasiones es muy difícil avanzar. Respirar, dicen, que es una buena manera de dejar de pensar en fatalismos que todavía no han ocurrido y volver al aquí y ahora. Pero a veces los niveles de ansiedad son tan altos que no hay ninguna manera posible de regular. Y hará falta mucho tiempo para recuperar. En estas ocasiones yo he tenido que pedir ayuda (a una amiga, a un especialista, a alguna que pasaba por allí…).

Si ponemos mucho mucho empeño entonces podríamos convertir la situación en un reto y la sensación cambiaría, y en vez de angustia vital en el pecho podríamos empezar a sentir un poco de fuego interior. Pero creo que esto no sucede en el primer minuto, ni en el segundo, ni en el cuarto día.

Muchas veces, simplemente, no llegamos a este punto. Nos atascamos en el anterior, en el tira y afloja. Tira y afloja. Y creo sinceramente que en esos casos hay que decir bueno pues hoy he llegado hasta aquí. Hoy no he podido más. Mañana lo volveré a intentar, más y mejor. (Si es que estás empeñada en aprender a manejar el miedo claro, si no, no). No siempre es nuestro momento, no todos los días estamos igual, no todas las épocas tenemos energías para abordar este asunto. Es más, quizás antes de ponernos a enfrentar el miedo debamos pararnos a mirar cómo anda nuestra autoestima porque creo que van de la mano.

A menudo me pregunto a mí misma si las personas a quienes considero valientes sienten el miedo de forma menos intensa que yo. O acaso si confían más en sí mismas, en que pase lo que pase, podrán con ello. En ese caso, las personas que menos miedo hayan sentido durante estos días podrían pensar cosas tales como:

“Y ¿si me quedo sin trabajo? Encontraré otro, sé que puedo buscarme la vida, sea como sea.

Y, ¿y si la economía se hunde? Nos montaremos otra forma de vivir. Además, seguro que surgen nuevas oportunidades.

Y, ¿si enfermo? Pues ya me recuperaré. No voy a dejar de vivir por el miedo a enfermar.

Y, ¿si no quedan mascarillas? Tarde o temprano traerán otras, me las fabricaré caseras, compraré en el mercado negro.

Y, ¿si el mundo se paraliza? Reconstruiremos otro nuevo.

Y, ¿todas las personas que se van a quedar por el camino? La vida, unos vienen y otros se van.”

Y podría seguir con la lista, eternamente.

Seguramente habrá alguna a la que la situación le produzca excitación o reto. Siempre hay quienes no solo no tienen miedo sino que disfrutan de la incertidumbre porque les hace ponerse en alerta y sacar todo lo mejor que tienen dentro.

Y aún así creo que también estas personas vivirán sus momentos de ansiedad, porque la alarma social histórica que afecta a todo el planeta es de una intensidad muy grande.

Hace poco leí a alguien que decía que a lxs niñxs desde pequeñxs hay que decirles que son imperfectxs, que se les ama incondicionalmente y que son unxs luchadorxs. Y creo que esa es la clave. Estar preparada para luchar, siempre, aunque a veces se pierda alguna batalla. En este caso, estar dispuesta a intentar manejar al miedo en un constante aprendizaje. Y claro, como todo, una no nace sabiendo, hay que practicar.

Os animo a todo el mundo a aprender a manejar, al miedo. Porque de momento no se va a ir.

Soy la persona con más miedos del mundo mundial, si quieres leer lo que tengo que contar al respecto y te aseguro que es mucho, te animo a seguirme. El plan es aprender a manejarlo. Para eso escribo, para quitarle un poquito de intensidad. ¿Te animas?

Si quieres, uedes mirar otras pinturas de zuriart o puedes seguirme en Instagram

Pintura dolor de cabeza
"Dolor de cabeza"
Pintura alegría
"Alegría"
Pintura herida
"Herida profunda""

4 comentarios en «No quiero tenerle miedo al Coronavirus»

  1. Guau….Me ha gustado mucho :), como describes el miedo….Muy bueno.

    Las personas que no tienen miedo o que son capaces de funcionar con él. ¿Cómo lo hacen? A mí lo que me funciona para vivir sin miedo o al menos, cada día menos, es sacar a la luz las creencias que subyacen para cuestionarlas.

    ¡¡Espero que sigas escribiendo y describiendo estas emociones!! o mejor aún, acerca de cómo vas superando tus miedos. 🙂

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    • Gracias Elisabet!!!!! Sí, creo que sacar afuera todo lo que hay dentro es el primer paso para ir venciendo los miedos, gracias por tu aportación!!!! Espero seguir describiendo emociones sí, graciasssss 🙂 🙂

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  2. Zuri, muchas gracias por compartir tu reflexión acerca del miedo en estos tiempos y algunas estrategias para convivir con él.

    Parece que las personas sí varían en la intensidad que sienten las emociones. Ése parece ser el mecanismo biológico que opera bajo uno de los componentes de la personalidad (Sensibilidad / Neuroticism).

    También parece que el miedo está regulado por qué tan bien está yendo tu vida (por medio de la serotonina) cuando funciona correctamente y es un aviso de que lo que estás haciendo es arriesgado porque te enfrentas a lo desconocido.

    También parece que todo crecimiento y recompensa pasa por enfrentar lo desconocido. Esta reflexión me recordó «The hard thing about hard things» por Ben Horowitz: El miedo no se va y actuar a pesar de él es lo difícil en las cosas difíciles.

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    • ¡Hola Joshua!

      ¡Gracias a ti por contestar!

      Tu apunte sobre la personalidad a la hora de sentir las emociones tiene mucho sentido. Investigaré un poco más ese componente, a ver qué hay por ahí… 😛

      Estoy de acuerdo en que enfrentar lo desconocido es la premisa número uno para crecer y me apunto la frase porque me parece que da en el clavo totalmente! Es simplemente perfecta!!!! 🙂

      ¡Que sigas bien!

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